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Tres cosas que toda embarazada debe saber

Hace unos días, hablando con una amiga, me pidió que le hiciera una lista con las cosas más importantes que se me ocurrieran (y nadie te contara) a tener en cuenta en el embarazo y el parto. Empecé a darle vueltas y estas son 3 cosas que yo no sabía, y que son muy importantes.

Test de O’Sullivan (curva del azúcar/ curva de la glucosa).
En España esta prueba se realiza en el primer y/o segundo trimestre de gestación. La prueba consiste en, estando en ayunas, sacarse sangre, tomar un líquido que contiene 50 gramos de azúcar disueltos en agua, esperar una hora, y volverse a sacar sangre una segunda vez. Se diagnostica diabetes gestacional cuando los resultados igualan o superan los 200 mg/dl de glucosa en sangre. En este caso se deberá repetir la prueba, haciendo lo que se llama la curva de la glucosa “larga” porque hay que esperar 4 horas después de sacarte sangre la primera vez, tomarte el suero glucosado y volverte a sacar sangre.
A muchas mujeres les sienta fatal tomarse esa bebida azucarada en ayunas y sufren bastante. Tengo amigas que han vomitado y otras que directamente se han desmayado (lo cual estando embarazada puede ser un poco peligroso, sobretodo si te caes y te das un golpe). Si vomitas te tienes que repetir la prueba otra vez, y es el mismo rollo.
Pues bien, resulta que existen dos opciones más de las que casi ninguna matrona o ginecóloga te habla, que son o bien no hacerte esta prueba o pedir un glucómetro y hacerte la prueba tú en casa.
Lo de no hacerte la prueba vale para todas las pruebas, es tu elección hacerte las pruebas que quieras y nadie puede obligarte. La mayoría de la gente no lo sabe, pero es así.
Lo del glucómetro es la mejor alternativa para las mujeres a las que les sienta mal la prueba tradicional. Tendrías que pedirle a tu matrona o ginecóloga un glucómetro y medirte tú misma los niveles de azúcar en sangre antes y después de cada comida, durante una semana, e ir apuntándolo todo en un papel. Cuando ya tengas los datos de toda la semana, se los llevas a la matrona o ginecóloga y ella ya te dirá si tienes diabetes gestacional o no.

Tactos vaginales
Los tactos vaginales sólo te proporcionan información sobre el momento en el que se hacen, es decir, es como si te hicieran una fotografía de cómo se encuentra el cérvix en ese momento. Nadie puede decirte qué va a pasar una hora después por el hecho de haberte hecho un tacto vaginal, tan sólo se te puede informar de qué está pasando en tu cuerpo en ese preciso instante.
Al final del embarazo algunas ginecólogas quieren hacer un tacto vaginal después de la ecografía para ver cómo está el cuello del útero; si está algo borrado, si está blandito, si ya has dilatado algo, etc. Puede ser que no esté borrado y esté “verde” como lo suelen llamar, pero que en unas horas te pongas de parto. También puede pasar justo lo contrario. Por lo tanto es totalmente innecesario hacerte un tacto vaginal en esa situación. Además algunas gines aprovechan para llevar a cabo la maniobra de Hammilton, que consiste en romper las membranas para inducir el parto. Las buenas profesionales te explicarán en qué consiste este procedimiento, y te dirán los pros y los contras, y lógicamente te pedirán tu consentimiento. Lamentablemente no todas son buenas profesionales y hay quien lo hace sin previo aviso y sin tu consentimiento. En este caso yo no dudaría en poner una reclamación.
En mi opinión, hacer un tacto en este momento sólo sirve para poner nerviosa a la mujer, porque le digan lo que le digan a ella le va a afectar, y no hay necesidad. El bebé es el único que sabe cuándo tiene que nacer y tenemos que confiar en él.

Los tactos vaginales suelen ser desagradables en cualquier circunstancia, pero sin duda lo son más aún cuando estás de parto.
La Organización Mundial de la Salud recomienda hacer tactos cada 4 horas durante la fase de dilatación. Yo diría cada 4 horas y realizados por el mismo profesional sanitario. Digo esto porque hay hospitales universitarios donde hay médicos que están aprendiendo, y a lo mejor te hacen tres tactos seguidos, tres médicos diferentes. Esto es un despropósito y pasa más a menudo de lo que pensamos. En estos momentos es vital que el acompañante sea el que esté pendiente de que en la habitación donde la mujer está dilatando no entre más que la matrona que la está atendiendo. Si entra alguien más siempre debe identificarse y explicar para qué está allí.
En cualquier caso, si la mujer prefiere no hacerse ningún tacto es libre de hacerlo así y es una decisión que hay que respetar. De la misma manera, es también válido elegir la opción contraria. Lo importante es hacerlo todo conociendo los pros y los contras de estas intervenciones y cuáles son tus derechos.

Protocolos hospitalarios
Los protocolos hospitalarios no son más que normas internas que tiene un hospital para que todos los profesionales que trabajan en ellos actúen de la misma manera. Los protocolos son muy necesarios en muchas ocasiones y otras son demasiado generales y no se adaptan a los casos específicos de cada paciente.
En cualquier caso no son leyes, y por lo tanto ni los pacientes ni las personas que trabajan allí tienen la obligación legal de cumplirlas. La ley de autonomía del paciente prevalece y por lo tanto la última palabra la tienes tú.
Si la mujer embarazada no está segura de cuáles son los protocolos del hospital donde va a dar a luz, yo la animo a informarse durante el embarazo para no llevarse sorpresas de última hora y poder escoger otro centro en el caso de que ella y su pareja no estén de acuerdo con los protocolos de ese hospital. Aunque legalmente tú puedas decidir, en el momento del parto la mujer tiene que estar tranquila y concentrada en lo que está haciendo, y no discutiendo sobre protocolos con el personal sanitario. Por este motivo es mejor informarse con tiempo para así poder tomar las decisiones pertinentes antes del parto.

Estos son sólo 3 ejemplos de cosas que las embarazadas no tienen por qué saber y sobre las que los profesionales sanitarios no suelen informar, pero hay muchas más. El trabajo de la doula es proporcionar información a la mujer y a su pareja o acompañante, para que puedan tomar la decisión que se ajuste mejor a sus preferencias desde la libertad que te aporta el conocimiento. Si no conoces más que una opción no estás escogiendo libremente, ya que te falta información.

Espero que esta entrada del blog te haya resultado útil y te ayude a tener un embarazo y parto más respetado. Un abrazo fuerte de Lola, tu doula.

Lola Mora García

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